Nunca es tarde

Jamie Vardy tiene muchas razones para sonreír. Hace cuatro años veía por la TV como la selección de Inglaterra se despedía temprano del Mundial de Brasil, y tras lidiar con muchos rechazos llegó a jugar en la selección inglesa. Harry Kane, la actual gran estrella de los proos, vivió algo similar

Pablo A. García Escorihuela

Era una típica tarde inglesa, con el cielo encapotado y el pasto verde humedecido por el rocío que permanentemente suele caer en la isla madre de Gran Bretaña. Corría el año 2007, y el joven Jamie, se acercaba ilusionado, confundiéndose con los chicos de edades más pequeñas.

Es que a sus 16 años de edad, a pesar de que ya había dado pasos en su desarrollo masculino, el muchacho era más pequeño que el promedio de los jugadores de fútbol de su edad. Esto le impidió ser visto por algún ojeador de un equipo importante. Además, ya era tarde para eso. A casi nadie lo fichan a los 16 años, no al menos, para jugar en la Premier League.

Pero la historia de Jamie Vardy es la de la lucha permanente contra la adversidad. A pesar de que nadie lo quiso por su baja estatura, lo volvió a intentar, y un club de tercera divisón, el Sheffield Wednesday, decidió contratarle. A pesar de que era rápido y talentoso con la pelota, a los dos años, el club prescindió de él nuevamente por su tamaño.

Vardy, quien a sus 18 ya era un adolescente de conducta reprochable, experto en meterse en líos al punto que la policía lo llegó a detener y colocar bajo régimen de permanencia, con una tobillera electrónica para evitar que se fuese a escapar de la ciudad.

Harry también estaba acostumbrado al rechazo. No a los niveles duros que le tocó a su actual compañero en la selección inglesa, pero al pequeño Kane, de ocho años, fanático del Arsenal de Arsene Wenger que había ganado de todo en Inglaterra, le tocó lidiar con la negativa del club de sus amores, cuando no vieron en él, “madera de futbolista”.

Se fue a otro barrio londinense, y ahí, en las filas del Tottenham, le abrieron las puertas y dejaron que comenzara a crecer dentro de su estructura.

Mientras Vardy, a de 20 años, jugaba en el Halifax de la séptima división inglesa; Kane ya se entrenaba con sólo 16 en el primer equipo del Tottenham junto a Luka Modric y Gareth Bale. Pero la frustración tocaba nuevamente a su puerta. La oportunidad de jugar en primera nunca llegaba. Siempre le tocaba salir cedido a clubes de segunda. Tenía que esperar por su momento, trabajar por él.

Al pequeño Vardy le tocó reventarse más de lo esperado; pero su oportunidad llegó, tras romper todos los récords de la séptima y la sexta división. Leicester lo ficharía por un millón de euros, en 2013. Ese mismo año, Kane logró quedarse en el Tottenham, porque no había más delanteros en la plantilla y le tocaba estar ahí para ser suplente.

Fueron años duros. Mientras Inglaterra era eliminada de Brasil 2014 en el grupo de la muerte por Costa Rica y Uruguay, Vardy y Kane veían todo por la TV, sin imaginarse la explosión que vivieron sus vidas en los cuatro años siguientes.

En ese 2014, Leicester subió a primera división de la mano de Vardy, quien fue uno de los principales anotadores de los Foxes, mientras que en 2016, fue líder goleador de la Premier League, en una campaña memorable que llevó al cuadro azul a un inesperado título como campeón de Inglaterra.

Su reemplazo al año siguiente en la tabla de anotadores fue Kane. Ese al que un estratega anterior a Mauricio Pochettino, el actual DT del Tottenham, le dijo que tenía dos ladrillos en los pies, y que tendría poca suerte a la hora de anotar como ariete en Inglaterra.

Craso error. No se puede retar la voluntad de quien ha luchado tanto por lo que desea. Kane se convirtió en la figura más rutilante de los Spurs, así como Vardy lo fue para el Leicester en su título inglés. Hoy los dos están en la lista de convocados, y pueden armar una dupla peligrosísima para sus rivales en Rusia 2018.

A sus 29 años, Jamie Vardy logrará el sueño de cualquier inglés de a pie. Jugar un Mundial de Fútbol no es para cualquiera. Y más si tu compañero de ataque es el actual goleador de la Premier, ese al que también rechazaron de plano cuando era un niño. Los dos, Kane y Vardyson una dupla letal, que no se rinde, y que sabe que la paciencia rinde frutos. Para los dos, no se hizo tarde para llegar a Rusia.

 

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