La “tranquilidad” de Chita

  
La rueda de prensa antes del partido contra Ecuador fue extraña, incierta. No dejó a nadie tranquilo. Al entorno más cercano al técnico, que lo conoce bien, le dio la impresión de que se estaba despidiendo. Una vez una dama enferma de cáncer terminal, se sentó a cenar en la mesa con su esposo y sus hijos. 

El marido había conversado recientemente con ella, y esta mujer, de cerca de 45 años, con ganas de vivir pero conectada a una bomba de medicamentos a través de un catéter en su pecho que le robaba la existencia, lo miró a él, vio a sus retoños de 14 y 16 años de edad, y soltó: “Me dejo en manos de Dios”. 

La sentencia, malinterpretada por el rebelde e inmaduro hijo mayor de la señora, fue una bomba para este. Ella le explicó que ya había luchado con todas sus armas, que su batalla intensa con el cáncer la había agotado, y que aunque su deseo de vivir se mantenía intacto, tenía que aceptar que era posible que aun queriendo seguir viva, era posible que no pudiese seguir haciéndolo.

Años después, el joven comprendió que aquello era la tranquilidad del condenado. De ese que solo debía abrazarse al milagro de la salvación, o aceptar que tal vez no había manera de torcer su suerte. 

Sanvicente en Cachamay tenía un semblante tranquilo pero apesadumbrado, de quien sabe que no depende de sí mismo. De quien entiende que se equivocó en varias decisiones, y que ahora parece habérsele hecho tarde para revertirlo todo. La Vinotinto de Chita nunca pudo recuperarse del cisma que representó la salida de Juan Arango, y sobre todo, la forma en la que éste se fue. 

En el seno del grupo creyeron siempre que “el Capi” podía estar un ratico más, como si también fuese eterno, aunque hubiese sido solo por estos cuatro partidos de 2015. 

“Hemos trabajado duro. El Centro de Alto Rendimiento queda ahí, para seguirlo utilizando, completamente operativo, para que quien venga después también pueda disfrutar de estas instalaciones de primera calidad”, comentó en la comparecencia a modo de balance. 

“El pico más alto, para nadie es un secreto, fue contra Colombia en Copa América. Y no entiendo porque no lo hemos podido repetir. Me siento muy triste, porque de verdad he querido acompañar el buen ánimo de la gente con resultados, pero las cosas no se nos han dado. Hay ansiedad, de todos, jugadores, todos, pero contra Ecuador hay que apostar a la experiencia y a la inteligencia de los muchachos. Solo así podremos sacar esto adelante”, precisó. 

“No soy adivino. No veo el futuro. Lo que más deseo es estar acá mañana, a esta hora, dando una rueda de prensa para hablar de nuestros primeros tres puntos. De una alegría. No sé si estaré o no. Uno en estos cargos sabe cuando entra, pero no cuando sale”, remató, antes de dejar el salón saludando a mucha gente, parándose a abrazar a varios de los asistentes, hablando con algunos periodistas, con un paso taciturno, lento, tranquilo. 

O Chita está sereno porque siente que puede cambiar su destino contra Ecuador, como lo hizo Cesar Farías hace siete años ante el mismo rival, o vive la tranquilidad de aquella dama ante su familia. La calma de quien aceptó su destino, de quien se sabe condenado, listo para dejar el camino de la selección, ese a donde siempre quiso llegar, y donde todo se le hizo cuesta arriba. 

Foto: Cortesia Carlo Dragone / FVF

Anuncios

Un comentario en “La “tranquilidad” de Chita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s